Miel y polen de Extremadura
"...cóctel de sabores que anestesian los sentidos con aromas infinitos..."
Miel de néctar de flores, de bosque y de retama, de brezo, tomillo o romero, miel mielada y miel de jara... Mieles de Extremadura, de Villuercas-Ibores, de Gata-Hurdes, de Fuenlabrada de los Montes. Colmenas fabricadas con la corteza del alcornoque en Las Hurdes, con troncos secos de roble o castaño en Villuercas-lbores, tradiciones heredadas que provienen de pueblos prerromanos: turdetanos, vetones. lusitanos, tribus mieleras. En la Edad Media, hay leyes sobre la miel en el Fuero de Coria y se tiene noticia de una hermandad de colmeneros que en Las Villuercas perseguía a los ladrones de la miel. Hoy, las colmenas han perdido rusticidad, pero la miel extremeña se sigue elaborando a partir de la memoria heredada. El apicultor extremeño es artesano como lo fueron sus ancestros, aunque en el proceso de elaboración se somete a estrictos controles de calidad. Pero lo que caracteriza la miel y el polen de Extremadura no son las colmenas, las abejas. los procesos ni los apicultores, sino la riqueza vegetal de las comarcas mieleras. El polen y la miel de Extremadura no son monoflorales, sino un cóctel de libaciones con propiedades únicas, de sabores que anestesian los sentidos con aromas infinitos: de argamula. de cantueso, de gamones, lentiscos, jaguarzos, querihuelas, zarzamoras...
La miel extremeña es única y artesana. En Extremadura habría suficientes colmenas para montar grandes fábricas envasadoras, pero los colmeneros prefieren mantener la atención casi personalizada de la abeja para así conseguir un producto único. Por eso no es lo mismo untar una rebanada de pan con miel de jara de Cañamero que hacerlo con mieles forrajeras sin gracia ni origen conocido. La miel extremeña es la mejor del mundo. Te lo dicen Máximo en las Villuercas y Anastasio en las Hurdes. Son mieleros extremeños y coinciden en el encomio. Para corroborarlo, basta viajar de colmena en colmena desde Las Mestas hasta Fuenlabrada de los Montes.
Los panales se superculan. Sí, suena raro, pero consiste en quitar la miel del panal. Se consigue centrifugándolos. Después se deja que la miel se asiente unos días en pequeños depósitos y a continuación, se envasa en tarros de cristal. Hay mucho que supercular en Extremadura. Solo en la alquería hurdana de Las Mestas hay que supercular 27.000 colmenas. Pero más que el número, lo que importa es la calidad del entorno: mil plantas, mil flores hurdanas que se precipitan en mieles oscuras, en mieles doradas, cada una con sus propiedades, sus beneficios y sus sabores.
Para que una colmena cunda, las abejas han debido bailar. Una abeja recolectora ha de ser una danzarina consumada pues su baile es el mensaje. Cuando encuentra el néctar, avisa al resto de la colmena iniciando un ritual misterioso que solo ellas entienden. Danza en círculos o en ochos y según se mueva, sus compañeras saben dónde libar. En la novela, las abejas dejan de bailar hasta que llega un enigmático joven que las mira y las pone en danza. Son los misterios de la miel.
En Las Mestas elaboran nueve tipos de miel. Para conseguir que sean diferentes, las colmenas se sitúan entre plantas de tomillo, de romero, de brezo, encina, jara o eucalipto... Depende. Después se recoge la miel de cada una y se envasa etiquetando la planta de origen. Según y cómo, la miel es beneficiosa para esto o aquello. La de tomillo es buena para el estómago y cuidar la garganta es la virtud principal de la de eucalipto. Si se toma miel de brezo, lo agradecerá el corazón. La miel de azahar provoca serenidad y aleja la ansiedad. Miel extremeña, placer y placebo.
Dicen que la miel de encina es la pata negra de las mieles porque sus efectos depurativos y beneficiosos se extienden por todo el cuerpo y lo mismo sirve para un roto en el riñón que para el descosido de la inapetencia. Aseguran que anima la circulación de la sangre y templa el sistema nervioso. Es lo mismo, no convirtamos la miel en mejunje de charlatán. Su valor no se precisa ni redacta como si fuera un producto con prospecto. La miel extremeña es estupenda por ser miel y por provenir de mil plantas. Ese es su encanto: el cóctel, la mezcla, la variedad.
Las colmenas extremeñas surten de polen a herbolarios y tiendas especializadas en la prevención, la curación y la alimentación, tiendas donde la base de todo es lo natural. También tienen fama otros derivados de la miel y la colmena como la jalea real de Extremadura, que anima mucho, o el propóleo, ya sea en barrita hurdana, ya sea puro, como lo venden en Herrera del Duque. El propóleo se mastica y se asimila de manera demorada para que así haga efecto su virtud fundamental: desinfectar. Extremadura, en fin, es un pequeño lugar repleto de farmacias naturales, colmado de colmenas.
El humo ahoga al hombre y calma a las abejas. Como dentro de la colmena todo es secreto, solo la especulación permite comprender. Dicen que las abejas no se tranquilizan con el humo. sino que se afanan en salvar la miel ante la inminencia del incendio. Se dedican al socorro y se olvidan del hombre enmascarado que profana los panales. El hombre nunca entenderá a los insectos, solo se aprovecha de su trabajo mientras ellas, las abejas, prosiguen en su esfuerzo. El hombre es demasiado obtuso para los misterios, demasiado prosaico para el verso de la miel. Por eso le deleita, pero no la entiende.
Las colmenas están siempre en el otro confín. Al final de un camino de tierra que recorre las Villuercas en zigzag, en la hondonada escondida tras una colina hurdana, en un valle entre arboledas que se pierde en Fuenlabrada. Las colmenas se colocan en un alarde de estrategia. Dependiendo de la miel que el colmenero prefiera que predomine, así habrá que situarlas: entre brezos o entre jaras, cerca del encinar o a un paso del tomillo. Pero en Extremadura es imposible una miel de una flor. Lo de 'milflores' es por aquí la ley del campo. Se llama diversidad y en Extremadura es natural.
José Ramón Alonso de la Torre (2009), páginas 140-151, Alimentos de Extremadura, España
Alejandra Suarez Sánchez de León para Grupo Ros
Datos a fecha de realización del libro, año 2009