jueves, 5 de febrero de 2026

LA PALABRA DEL MES: EL CONDÍO

El Condío: Mucho más que "lo que acompaña al pan".

Si alguna vez has oído a alguien decir que se va a preparar un "bocadillo con mucho condío", o has visto a alguien disfrutar de un trozo de tocino con una buena hogaza de pan de pueblo, has presenciado uno de los pilares de nuestra cultura gastronómica más humilde y auténtica.

Pero, ¿qué es exactamente el condío?

El origen y significado 

Etimológicamente, la palabra "condío" es una deformación popular de "condido" (del latín conditus, participio de condire: sazonar, condimentar o preservar). Aunque a menudo se asocia erróneamente solo con la palabra "condimento", en el habla rural —especialmente en Extremadura— el término define específicamente al sustento sólido que acompaña al pan.

Históricamente, el condío era el premio, el sabor que hacía "pasar" el pan, que era el alimento base y más accesible. No era solo comida; era una medida de prosperidad: tener "buen condío" significaba que la despensa estaba llena tras la matanza.

El condío por excelencia proviene de la matanza del cerdo. Son productos curados o preservados en manteca que aguantaban todo el año en las orzas y alacenas, esperando el momento de ser untados o cortados:

Tan arraigado está el término en la identidad extremeña que el poeta Luis Chamizo, en su emblemático poema “El chiriveje”, lo utiliza como un piropo cargado de intención, refiriéndose a la gracia y el "sustento" vital de la persona:

        Lucero, pan y condío,

        espiguina de carne de mis eras....

Chorizo, Morcilla y Lomo: Ya sea en rodajas o en trozos que se cortan a navaja. 

El Tocino y el Jamón: Representan el aprovechamiento máximo del animal. Cortados en lascas finas para que "cundan" con la miga, aportan la grasa necesaria para las largas jornadas de trabajo.

El Queso: El orgullo de la cabra

No podemos hablar de condío en tierras extremeñas sin mencionar el queso, principalmente de cabra.

Ya sea un queso curado con su punto picante, o una torta cremosa, el queso es el compañero inseparable del pan de pueblo. Es un condío que no necesita fuego, solo una buena navaja y paciencia para disfrutar de su intensidad.

El Ritual de la Navaja.

El condío no se entiende sin su liturgia. En el campo, el condío se transportaba en el hatillo o la fiambrera de zinc. El ritual comenzaba abriendo la navaja —compañera inseparable del trabajador— y cortando con precisión sobre el pulgar.

No se trata de comer deprisa; se trata de "hacer el bocado". Cada trozo de condío se coloca estratégicamente sobre la miga, a veces presionando para que el aceite o el jugo del embutido penetren en el pan, creando esa simbiosis perfecta que convierte una comida sencilla en un festín.

El arte de la proporción: "Pan con pan, comida de tontos"

Existe una norma no escrita en la cultura del condío: la administración del bocado. Antiguamente, en tiempos de escasez, el comensal debía ser un estratega: había que morder mucho pan y solo un cachino de condío para que ambos terminaran a la vez.

La derrota: Quedarse con un trozo de pan en la mano sin nada de condío.

El exceso: Terminar el pan antes que el condío, algo visto como un desperdicio o una falta de humildad ante la comida.

Una filosofía de vida

Reivindicar el condío hoy no es solo hablar de gastronomía; es hablar de identidad. En un mundo de comida rápida y ultraprocesados, el condío nos recuerda la importancia del producto artesano, del pan de panadería con leña y de la paciencia de la curación.

Es, en definitiva, el arte de convertir un alimento básico en un manjar a través del ingenio y el respeto por lo que la tierra nos regala. El condío es la prueba de que el sabor no está en la sofisticación, sino en la autenticidad.

Hoy, cuando abrimos las cartas de los restaurantes más pretenciosos, solemos leer términos como "Variedad de ibéricos" o "Selección de charcutería artesana" o más común "Selección de ibéricos".

Personalmente, me parece una terminología fría y despojada de su alma. Yo propondría, sin dudarlo, denominarlo simplemente "Condío". Porque esa sola palabra ya encierra el respeto por la matanza, la sabiduría de la dehesa y ese placer inmenso que nació de una navaja afilada y una buena hogaza de pan.

En muchos hogares y cortijos, a esta combinación de pan y acompañamiento se la llamó durante generaciones "el plato de la vida", o simplemente "el plato". No era una exageración: era el reconocimiento de que en esa humilde combinación de alimentos residía la fuerza para trabajar la tierra y la alegría de compartir lo poco que se tenía. Llamarlo "el plato" era otorgarle la categoría de alimento supremo, el que nunca fallaba y el que, por encima de cualquier otro manjar, mantenía viva la memoria de un pueblo.


Valentín Domínguez Cerrillo

domingo, 1 de febrero de 2026

Fruta de Extremadura

 Fruta extremeña













"...Cerezas de una en una, recogidas con el esmero de manos sabias..."

Primera productora nacional de fruta de hueso, primera de cereza, segunda de pera... Extremadura es una de las despensas de España. Uno puede llenar la alacena y la nevera con productos de esta tierra y todo lo que coma te provocará deleite. ¿O acaso no resulta delicioso morder delicadamente una cereza roja, picota, sentir su jugo intenso estallando en la boca, empapando de sensualidad dulce y ácida, fresca y húmeda el paladar? O la ciruela claudia, que despierta papilas y te lleva del azúcar al acíbar y otra vez al azúcar... 7.500 hectáreas de cerezos, 6.000 de ellas en el Jerte, dibujan una postal de acuarela en las lomas septentrionales de Extremadura: de los tonos dorados a la intensidad del verde, después, el blanco nacarado, finalmente, un rojo intenso que se oscurece y acaba cayendo, ya fruto, ya casi negro, en la cesta. Cerezas de una en una, recogidas con el esmero de manos sabias, precisas, y ciruelas, melocotones y nectarinas cosechadas en 14.000 hectáreas de frutales. 200.000 toneladas de fruta de hueso que se exportan a 30 países. Extremadura: el postre de Europa. llevando a la sobremesa la delicia, llenando la vida de franca fruta fresca. 

La diversidad natural de Extremadura se sustancia en la fruta. Recorremos una tierra donde cada loma, cada valle, cada llano... encierra una sorpresa. Caminábamos por las cumbres de Gredos entre negras vacas avileñas y en cuanto desciendes, te deslumbra un manto blanco de cerezos en flor. Bajas a las vegas de los ríos y las hileras de árboles frutales te muestran el brillo tenue de acuarelas dulcísimas: del verde al amarillo de la pera, del verde al rojo brillante de la ciruela, los tonos matizados del amarillo del melocotón y la nectarina. Extremadura, diversidad natural, frutal, technicolor. 

Labios de cereza y piel de melocotón. He ahí dos metáforas tópicas de literatos con afición. O el erotismo repetido de la dulce boca que se redondea en cereza. La fruta mueve mucho a la literatura. Es tan fresca. Tiene un brillo tan radiante. Sabe tan jugosa... Erotismo de cereza y sensualidad de nectarina. Los campos extremeños son un libro abierto escrito con zumos frutales. Los melocotones gruesos, rotundos, con apariencia de pómulo soleado con colorete, tientan a los paseantes de París desde sus moldes de papel bordado. Las cerezas, presentadas cual bombones en cestitas, incitan en las calles de Hamburgo y Estrasburgo. Extremadura, erótica diversidad frutal.

La pera se hace agua porque es de agua. La mondas y parece que la carne se licua, se deshace en dulzuras acuosas. La pera extremeña es delicada y dulce. Cuando llega a la boca, basta un empeño nada obstinado del paladar para que la lengua se convierta en licuadora y un zumo narcotizante empape un instante la existencia de sabor. La pera de Extremadura es la mejor frutoterapia para combatir con sensaciones estupendas lo monótono y el tedio. La pera de aquí cabe en la mano, pero cuando intentas explicar su textura y su dulzura, notas que no cabe en la frase. 

Nectarina … De néctar. Fruta de hueso, rotunda redondez de brillo y jugo, carnosa, escurridiza, veraniega. Entretenimiento diletante a la hora de la siesta. Refresco soleado para engañar al sol y solazarse en sombra. Nectarina, alma de macedonia, cóctel de jarabes. Pedazo a pedazo, muerdo a muerdo, la nectarina se disuelve regalando azúcares, esencias dulces y placer hasta llegar al pipo. Néctar, pipo, macedonia... Palabras bellas que evocan el deleite, que convidan a probar lo que pronuncias. La nectarina es un diccionario lleno de vocablos carnosos. La vas abriendo y vas paladeando palabras: jugo, vergel, redonda, rotunda, soleada, fruta. 

En las capitales gallegas venden pulpo por las calles. En las villas de Levante se ven quioscos donde se expende horchata. Marruecos tiene puestos de té en las esquinas. En Extremadura hay ciudades donde los vendedores ambulantes ofrecen fruta en las aceras. Quioscos con cerezas, furgones con naranjas, camiones con melones... Cada tierra vende lo que le caracteriza. A Extremadura le ha tocado el premio de la fruta. Hay quien no se cree esta condición de paraíso. Quien piensa que habiendo llanuras agosteñas, es imposible encontrar a un paso huertas ubérrimas. Pero así es, se llama diversidad y decora las aceras. 

Los romanos lo trajeron y los árabes lo propagaron. El cerezo extremeño es un árbol medieval que se incrementa en el siglo XVIII, se extiende en el XIX y explota en el XX. Ha pasado de ser un frutal más a convertirse en el árbol simbólico de la Extremadura diversa. La encina caracteriza, pero el cerezo avisa de que no todo es dehesa, de que puede haber sorpresa. Y así surge el ¡ooooh! maravillado de la primavera, cuando el Valle del Jerte se engalana y sus carreteras se llenan de automovilistas incrédulos que sólo tras extasiarse creen en el prodigio: Extremadura nunca se acaba. 

Hay cereza temprana y cereza tardía, hay cereza roja y cereza negra... Y hay picota, la cereza especial, la que se desprende de manera natural del pedúnculo, la de color rojo vinoso o rojo púrpura. La cereza picota del Jerte tiene pulpa firme, cruje carnosa y se llama ambrunés, pico negro y otras lindezas que parecen sacadas de un cuento. Aunque para nombre bello, el de la picota navalinda, la que tiene pedúnculo y poesía. La cereza picota es extremeña. Y punto. Nace en valles del Jerte. la Vera y el Ambroz. Y poco más. Se recoge a mano... Fruto a fruto. Fruto a fruto. Fruto a fruto…

En las laderas de los valles septentrionales de Cáceres, los cerezos. El sol los mima y la fruta madura con su calor. La cereza fructifica en el árbol hasta el último momento. Justo el día antes de llegar al consumidor es recogida según usanza tradicional, es decir, una mano sabia la desprende y la deposita en una cesta de castaño. Después, selección. A continuación, control. Más tarde, denominación. Si hay calidad extrema, precinto. Lo siguiente es el viaje hasta el mercado, la compra garantizada, el frutero, el postre, el éxtasis... En la memoria gustativa del ciudadano goloso, la cereza. 

José Ramón Alonso de la Torre (2009), páginas 128-139, Alimentos de Extremadura, España
Alejandra Suarez Sánchez de León para Grupo Ros

Datos a fecha de realización del libro, año 2009


domingo, 25 de enero de 2026

Miel y polen

 Miel y polen de Extremadura










"...cóctel de sabores que anestesian los sentidos con aromas infinitos..."

Miel de néctar de flores, de bosque y de retama, de brezo, tomillo o romero, miel mielada y miel de jara... Mieles de Extremadura, de Villuercas-Ibores, de Gata-Hurdes, de Fuenlabrada de los Montes. Colmenas fabricadas con la corteza del alcornoque en Las Hurdes, con troncos secos de roble o castaño en Villuercas-lbores, tradiciones heredadas que provienen de pueblos prerromanos: turdetanos, vetones. lusitanos, tribus mieleras. En la Edad Media, hay leyes sobre la miel en el Fuero de Coria y se tiene noticia de una hermandad de colmeneros que en Las Villuercas perseguía a los ladrones de la miel. Hoy, las colmenas han perdido rusticidad, pero la miel extremeña se sigue elaborando a partir de la memoria heredada. El apicultor extremeño es artesano como lo fueron sus ancestros, aunque en el proceso de elaboración se somete a estrictos controles de calidad. Pero lo que caracteriza la miel y el polen de Extremadura no son las colmenas, las abejas. los procesos ni los apicultores, sino la riqueza vegetal de las comarcas mieleras. El polen y la miel de Extremadura no son monoflorales, sino un cóctel de libaciones con propiedades únicas, de sabores que anestesian los sentidos con aromas infinitos: de argamula. de cantueso, de gamones, lentiscos, jaguarzos, querihuelas, zarzamoras... 

La miel extremeña es única y artesana. En Extremadura habría suficientes colmenas para montar grandes fábricas envasadoras, pero los colmeneros prefieren mantener la atención casi personalizada de la abeja para así conseguir un producto único. Por eso no es lo mismo untar una rebanada de pan con miel de jara de Cañamero que hacerlo con mieles forrajeras sin gracia ni origen conocido. La miel extremeña es la mejor del mundo. Te lo dicen Máximo en las Villuercas y Anastasio en las Hurdes. Son mieleros extremeños y coinciden en el encomio. Para corroborarlo, basta viajar de colmena en colmena desde Las Mestas hasta Fuenlabrada de los Montes.

Los panales se superculan. Sí, suena raro, pero consiste en quitar la miel del panal. Se consigue centrifugándolos. Después se deja que la miel se asiente unos días en pequeños depósitos y a continuación, se envasa en tarros de cristal. Hay mucho que supercular en Extremadura. Solo en la alquería hurdana de Las Mestas hay que supercular 27.000 colmenas. Pero más que el número, lo que importa es la calidad del entorno: mil plantas, mil flores hurdanas que se precipitan en mieles oscuras, en mieles doradas, cada una con sus propiedades, sus beneficios y sus sabores. 

Para que una colmena cunda, las abejas han debido bailar. Una abeja recolectora ha de ser una danzarina consumada pues su baile es el mensaje. Cuando encuentra el néctar, avisa al resto de la colmena iniciando un ritual misterioso que solo ellas entienden. Danza en círculos o en ochos y según se mueva, sus compañeras saben dónde libar. En la novela, las abejas dejan de bailar hasta que llega un enigmático joven que las mira y las pone en danza. Son los misterios de la miel. 

En Las Mestas elaboran nueve tipos de miel. Para conseguir que sean diferentes, las colmenas se sitúan entre plantas de tomillo, de romero, de brezo, encina, jara o eucalipto... Depende. Después se recoge la miel de cada una y se envasa etiquetando la planta de origen. Según y cómo, la miel es beneficiosa para esto o aquello. La de tomillo es buena para el estómago y cuidar la garganta es la virtud principal de la de eucalipto. Si se toma miel de brezo, lo agradecerá el corazón. La miel de azahar provoca serenidad y aleja la ansiedad. Miel extremeña, placer y placebo. 

Dicen que la miel de encina es la pata negra de las mieles porque sus efectos depurativos y beneficiosos se extienden por todo el cuerpo y lo mismo sirve para un roto en el riñón que para el descosido de la inapetencia. Aseguran que anima la circulación de la sangre y templa el sistema nervioso. Es lo mismo, no convirtamos la miel en mejunje de charlatán. Su valor no se precisa ni redacta como si fuera un producto con prospecto. La miel extremeña es estupenda por ser miel y por provenir de mil plantas. Ese es su encanto: el cóctel, la mezcla, la variedad. 

Las colmenas extremeñas surten de polen a herbolarios y tiendas especializadas en la prevención, la curación y la alimentación, tiendas donde la base de todo es lo natural. También tienen fama otros derivados de la miel y la colmena como la jalea real de Extremadura, que anima mucho, o el propóleo, ya sea en barrita hurdana, ya sea puro, como lo venden en Herrera del Duque. El propóleo se mastica y se asimila de manera demorada para que así haga efecto su virtud fundamental: desinfectar. Extremadura, en fin, es un pequeño lugar repleto de farmacias naturales, colmado de colmenas. 

El humo ahoga al hombre y calma a las abejas. Como dentro de la colmena todo es secreto, solo la especulación permite comprender. Dicen que las abejas no se tranquilizan con el humo. sino que se afanan en salvar la miel ante la inminencia del incendio. Se dedican al socorro y se olvidan del hombre enmascarado que profana los panales. El hombre nunca entenderá a los insectos, solo se aprovecha de su trabajo mientras ellas, las abejas, prosiguen en su esfuerzo. El hombre es demasiado obtuso para los misterios, demasiado prosaico para el verso de la miel. Por eso le deleita, pero no la entiende. 

Las colmenas están siempre en el otro confín. Al final de un camino de tierra que recorre las Villuercas en zigzag, en la hondonada escondida tras una colina hurdana, en un valle entre arboledas que se pierde en Fuenlabrada. Las colmenas se colocan en un alarde de estrategia. Dependiendo de la miel que el colmenero prefiera que predomine, así habrá que situarlas: entre brezos o entre jaras, cerca del encinar o a un paso del tomillo. Pero en Extremadura es imposible una miel de una flor. Lo de 'milflores' es por aquí la ley del campo. Se llama diversidad y en Extremadura es natural. 

José Ramón Alonso de la Torre (2009), páginas 140-151, Alimentos de Extremadura, España
Alejandra Suarez Sánchez de León para Grupo Ros

Datos a fecha de realización del libro, año 2009

miércoles, 21 de enero de 2026

RECUPERAR UNA TRADICIÓN: LA SOPA DE ALMENDRAS


Auto del texto: Valentín Domínguez Cerrillo

Durante las fiestas de navidad y este mes de enero en curso era habitual en muchas casas de Extremadura hacer una "sopa de almendras", un dulce típico nuestro y exquisito. 

Y hasta hace relativamente poco tiempo, aún era posible adquirir la masa de almendras para esa preparación.

En mi casa, persiste este homenaje a la cocina tradicional y se sigue elaborando según las instrucciones del recetario de la bisabuela.

Es una receta sencilla pero laboriosa aunque ya no sea necesario majar las almendras con azúcar en el mortero, que la harina de almendras ya las hay en cualquier sitio.

En algunos sitios de Extremadura hay una variante  de esta receta, consistente en hacerla con el pan frito.

Esta es la  receta:

Ingredientes:

1 Kg. De almendra molida.

1.5 Kg. De azúcar.

1.5 L. de agua.

2 panes “asentados” (de 2 ó 3
días)

Canela.

Elaboración:

Cortar el pan en rebanadas finas (sopas). Mezclar la almendra molida con el azúcar y agregar el agua. Ir colocando las rebanadas de pan en un molde de horno y empaparlas con la mezcla, seguir colocando capas de pan y empaparlas quedando un buen espacio para que crezca.

Dejar reposar 24 horas durante las cuales seguiremos añadiendo tanta mezcla como admita. Introducir en el horno moderado (150 a 180 grados.) por espacio de 45 min. a una hora.

Dejar enfriar y espolvorear con canela.


Fuente foto: Wikipedia

domingo, 18 de enero de 2026

El pan y las religiones: Roma

El Pan y las religiones: Roma

Diogo Antonio Salgueiro Pereira
Cofradía Extremeña de Gastronomía


Ceres


Fornax

Cronos


Saturno


Roma fue la gran divulgadora del trigo como fuente de alimentación, tanto a través de la harina como de la posterior fabricación del pan.
Los panaderos de Roma son considerados los primeros funcionarios públicos. 

Destaca el túmulo de Eurisace, el panadero “il fornaio”, Marco Virgilio Eurisaces, quien lo mandó construir con su propio dinero a finales de la república (50-20 a.C.), en la zona del Esquilino. En él llaman la atención los bajorrelieves con escenas de la producción del pan en la panadería.

Los dioses romanos -que en buena medida tomaron rasgos de los dioses griegos y de otras culturas anteriores- contaban, en lo que se refiere al trigo y al pan, con una panoplia de divinidades, unas principales y otras secundarias. Paso a enumerarlas y caracterizarlas:

  • Ceres era la diosa de la agricultura, la felicidad, los campos y las cosechas, especialmente de trigo. Su templo se encontraba en el Aventino. Del nombre Ceres deriva el término “cereal”.
    Se la representaba mediante una espiga, una corona de flores o una antorcha. Las fiestas en su honor eran las Cerealias, celebradas en abril, y las Ambarvalias, un ritual de purificación de los campos. Los griegos la llamaban Deméter. La diosa Ceres dio origen al nombre de la ciudad de Cáceres.

  • Fornax era la diosa que protegía los hornos y controlaba su temperatura para que el pan no se quemase. Su fiesta, la Fornacalia, se celebraba en febrero. Se quemaban granos y se pedían sus buenos oficios para asegurar la buena temperatura del horno durante el año. También protegía a los panaderos.

  • Tellus Mater era la diosa Tierra, de la fertilidad y de la naturaleza. Representaba la tierra fértil de la que brota todo. Sus fiestas eran las Sementivae y las Fordicias. Se la representaba con una cornucopia y frutos. Era invocada con la palma de la mano orientada hacia abajo, en contraste con la invocación a Júpiter, hecha con la palma hacia arriba.
    Su equivalente griega era la diosa Gaia, de cuyo nombre procede el de la ciudad portuguesa Vila Nova de Gaia, frente a Oporto, al otro lado del río Duero.

  • Saturno era el dios de la agricultura y de la siembra. Sus fiestas, las Saturnales, celebraban la abundancia y el fin de los trabajos agrícolas del año. Se creía que fue él quien enseñó a los hombres a cultivar la tierra. Es el equivalente al dios Cronos de Grecia.

  • Consus era el dios de los graneros y las cosechas. Su templo era subterráneo y simbolizaba los graneros. Sus fiestas eran las Consualias.

  • Ops u Opis, esposa de Saturno, era la diosa de la fertilidad y de la abundancia. Estaba ligada a los graneros y a la protección del grano. “Ops” significa riqueza, recursos y opulencia. Sus fiestas eran las Opiconsivia (25 de agosto) y las Opalia (19 de diciembre).

  • Vesta era la diosa del aire y del fuego sagrado doméstico. El pan, como producto del fuego, estaba bajo su protección.

  • Liber y Libera eran los dioses de la fecundidad y del crecimiento agrícola. Participaban en las fiestas de la primavera, exaltando la vegetación y las cosechas.

  • Seia era la diosa de las semillas sembradas.

  • Segesta (o Segesta Annona) era la diosa de la germinación de las semillas, protectora de los brotes tiernos. Estaba a su vez protegida por el dios Crimisus, quien, según el mito, se transformó en perro o en oso y engendró a Acestes, fundador mítico de la ciudad de Segesta.

  • Tutilina era la diosa que protegía los granos almacenados en los graneros tras la siega.

Además existía un amplio grupo de divinidades menores relacionadas con cada fase del cultivo del trigo:

  • Vervactor: dios del desbroce de la tierra.

  • Redatator: dios de la segunda labranza.

  • Reparator: dios que preparaba nuevamente los campos para la siembra.

  • Imporcitor: espíritu del surco abierto en la tierra.

  • Insitor: espíritu de la siembra.

  • Obarator: genio de la contralabranza.

  • Sarritor: genio de la cava, de la escarda de los campos para eliminar las malas hierbas.

  • Sobrancinator: genio de la monda, de arrancar las malas hierbas.

  • Messor: ayudante divino de la siega.

  • Convector: dios del transporte de los manojos de espigas.

  • Canditor: dios que presidía la colocación del cereal en el granero.

  • Promitor: dios que presidía la salida del cereal del granero.

  • Matura: diosa de la maduración de las espigas.

  • Lacturnus/Lactans: dios del trigo verde y tierno.

  • Volutina: diosa de las espigas enrolladas, de las colmenas y de las abejas.

  • Noduterensis: dios de los nudos y trilla del trigo.

martes, 6 de enero de 2026

LA PALABRA DEL MES: CONDÍO

Este mes os proponemos una palabra. ¿Qué sabéis de ella?

CONDÍO

Pista: era usual en las casas acudir a la alacena para traerse el condío que siempre estaba ahí y siempre saciaba

NUEVA ETAPA EN EL BLOG

BIEN HALLADOS

Las normas de la cortesía implican dar la bienvenida cuando uno es anfitrión pero, en nuestro caso, nosotros que somos recién llegados a esta casa virtual de la Cofradía Extremeña de Gastronomía, debemos responder que estamos muy bien hallados aquí.

El anfitrión durante muchos años de este blog ha sido el cofrade y amigo Francisco Rubio y él ha decidido traspasarnos a quienes hoy escribimos estas líneas la importante responsabilidad de dar a conocer las actividades de la Cofradía y hacer de este espacio un lugar donde descubrir la enorme, variada y rica historia de la alimentación y la gastronomía en Extremadura. 

Somos Víctor M. Casco Ruiz y Valentín Domínguez Cerrillo, cofrades, claro, y esperamos poder estar a la altura del buen trabajo realizado por Francisco.

¿Qué es lo que queremos hacer en esta nueva etapa?

Seguir difundiendo la labor de la Cofradía y dar a conocer las principales noticias sobre Gastronomía en nuestra Comunidad Autónoma. Pero, junto a estos dos objetivos esenciales, vamos a organizar una serie de secciones que irán apareciendo poco a poco en este blog:

  • NOTICIAS GASTRONÓMICAS: aquí podréis consultar los principales eventos relacionados con ese placer universal que es el saber comer bien.
  • DIETA DE LA DEHESA: iremos desgranando las virtudes de una formas de alimentarse que es sana y es rica.
  • RECETAS TRADICIONALES DE EXTREMADURA: iremos descubriendo platos sorprendentes e historias increíbles para ir construyendo la memoria de la alimentación en nuestra tierra. Platos y formas vernáculas de elaboración que se han hecho en toda la región o que son particulares de localidades o áreas geográficas.
  • EVENTOS Y ACTIVIDADES DE LA COFRADÍA: podréis conocer toda la importante labor que venimos realizando desde hace más de 45 años, pues la Cofradía Extremeña de Gastronomía es uno de los colectivos sociales y culturales más antiguos de la Comunidad. 
  • CURIOSIDADES: irán apareciendo cosas sorprendentes, pues asombrarse sigue siendo una de las mejores cosas que podemos hacer los seres humanos.
  • BIBLIOGRAFÍA: haremos recensiones de obras de gastronomía que se publiquen en la región.
  • LA PALABRA DEL MES: y aquí, cada mes, propondremos una palabra para que nos digáis qué sabéis de ella y al finalizar el mes os contaremos todo lo que sabemos nosotros sobre la misma. Por supuesto, la palabra siempre tendrá relación con nuestra gastronomía.
Y hasta aquí. Este es el programa. Y ya que hemos sido bien hallados en esta casa, a partir de hoy os podemos dar la bienvenida.

¡Bienvenidos!

Valentín Domínguez
Víctor M. Casco